La Leyenda de la princesa Guan-yin
Hace mucho tiempo entre las regiones más alejadas de China
existía una montaña escondida detrás de la niebla, casi invisible, guardaba en su cima un templo muy antiguo
dentro del cual vivía una princesa cuya belleza era indescriptible, algunos
decían que era comparable a la de un
atardecer, otros la comparaban con el florecimiento de un cerezo y unos cuantos más aseguraban que su
hermosura era divina, pero nadie podía comprobarlo ya que la montaña se
encontraba bajo la custodia de Xiao un demonio que reclamaba a la princesa solo
para él. Así la mujer más bella del
mundo vivía en completa soledad.
Muchos guerreros poderosos, emperadores con ejércitos
enteros habían intentado rescatar a la princesa de su martirio pero ninguno de
ellos logro siquiera acercarse a la cima, eran frenados por la legión de
espectros y demonios comandados por Xiao, sin embargo la princesa no perdía
esperanza sobre la aparición de su salvador. En un día de invierno, donde todo
estaba cubierto por la nieve, llego a la montaña un joven guerrero que no
poseía físico portentoso o una fuerza
sobre humana, su única virtud era la
valentía, su nombre Zhong Kui.
Al atravesar la montaña Zhong Kui acompañado de su confiable
espada Tao logro abrirse paso entre la legión de espectros y demonios hasta
llegar a la cima donde encontró el templo. En la entrada se encontraba Xiao
lleno de ira. El enfrentamiento no se hizo esperar pero Xiao era demasiado
poderoso para Zhong Kui, no obstante el valiente guerrero logro rasguñar al
demonio, furioso Xiao golpeo a Zhog con tal fuerza que lo regreso al pie de la
montaña dejándolo muy mal herido.
Al pie de montaña Xiao se encontró de nuevo con Zhong para
decirle que debería sentirse orgulloso ya que ningún hombre había logrado
llegar al templo y mucho menos causarle un daño motivos por los que Xiao le
perdonaba la vida bajo la advertencia de nunca volver a subir la montaña.
Destrozado y con pocas esperanzas Zhong comenzó a golpear un cerezo con su
espada, repetidamente hasta que la espada se atoro en la corteza del
árbol. Zhong intentó despejar su espada
pero esta se encontraba muy atorada, lo intento por segunda vez de manera
infructuosa, así continúo por varios días hasta que a punto de perder la
esperanza. Así pasaron siete años en los Zhong intentaba sacar su espada, cada
día sentía que se volvía más fuerte. Una mañana de invierno el guerrero logro
sacar su espada, en ese momento la tierra empezó a temblar y un dragón salió de
la corteza del árbol, su nombre Fucanglong.
Fucanglong se
presentó diciendo que era el guardián de los tesoros y en agradecimiento a Zhong por liberarlo le cumpliría un deseo.
Zhong le conto la historia de la princesa al dragón y le dijo que lo único deseo
era liberarla. Funcanlong entendió que el deseo de Zhong era sincero sin ningún
rasgo de egoísmo, así fue como se decidió
a entregarle la espada de las almas perdidas donde yacían las almas de los Héroes más grandes de China. Zhong
agradeció al dragón y observo como este desapareció en la niebla.
Zhong volvió a subir la montaña cuando llego al templo Xiao
se encontraba en la puerta, al ver Zhong se empezó a reír pero su rostro cambio
cuando Zhong desenvaino la espada de las almas perdidas, la lucha fue larga y
parecía que nunca encontraría fin sin embargo en un movimiento preciso Zhong
logro clavarle la espada a Xiao en el corazón. Malherido Xiao suplico clemencia
a la que Zhong respondió cortándole la cabeza.
Con porte heroico Zhong entro en el templo donde lo esperaba
la Guan-yi, al verlo esta corrió a sus brazos y le dio un beso en la boca, al
separarse Zhong se desvaneció súbitamente y su cuerpo comenzó a temblar hasta
que murió, después de esto la princesa comenzó a llorar ya que entendió que
Xiao había envenenado su cuerpo para que así nadie la pudiera tocar jamás.
Acosada por la culpa de causar la muerte de su héroe, la princesa Guan-yi hizo
un voto ante los dioses donde ella no encontrar la paz hasta que todos los
seres de a tierra encuentren la iluminación, así que en ese templo perdido aún
se encuentra la princesas esperando solitaria el momento para poder estar en
paz.